
La transformación de la agricultura se ha convertido en una prioridad ante la creciente demanda de alimentos producidos de forma sostenible y el aumento de la presión sobre los recursos naturales. Según recoge BBVA en su último monográfico sobre producción hortofrutícola sostenible, el sector afronta el reto de garantizar la seguridad alimentaria sin comprometer la salud de los ecosistemas ni la viabilidad económica de las explotaciones agrarias.
El informe sitúa a España como una potencia europea en este ámbito. Con cerca de tres millones de hectáreas dedicadas a la producción ecológica, el país se mantiene entre los principales referentes continentales y desempeña un papel estratégico en el suministro de frutas y verduras al mercado europeo.
De acuerdo con los datos recogidos por BBVA a partir de información del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, más de una de cada cuatro frutas y hortalizas producidas en la Unión Europea procede de explotaciones españolas. Además, el valor económico de este segmento superó los 96.000 millones de euros en la UE durante 2024, con una aportación cercana al 18% por parte de España.
Sin embargo, el modelo productivo también se enfrenta a importantes desafíos ambientales. El monográfico recuerda que la actividad agrícola está vinculada a una parte significativa de los impactos sobre los ecosistemas, desde las emisiones de gases de efecto invernadero hasta la degradación de los recursos hídricos y la pérdida de biodiversidad.
Ante este escenario, la publicación subraya la necesidad de impulsar modelos basados en la agricultura ecológica, la agricultura regenerativa y la agricultura de precisión, capaces de combinar productividad, rentabilidad y conservación ambiental.
Uno de los aspectos destacados por BBVA es el creciente protagonismo de las tecnologías limpias y de la inteligencia artificial en la gestión de las explotaciones agrícolas.
El uso de sensores conectados, sistemas de análisis de datos, drones y herramientas de monitorización permite optimizar el empleo de agua, fertilizantes y otros insumos, al tiempo que mejora la capacidad de respuesta ante plagas o fenómenos climáticos extremos.
La publicación pone como ejemplo iniciativas que utilizan sistemas avanzados de clasificación mediante inteligencia artificial para detectar defectos en frutas y hortalizas y reducir las pérdidas durante la cadena de suministro. Estas soluciones contribuyen a mejorar el aprovechamiento de los alimentos y a disminuir el desperdicio asociado a la producción agrícola.
El desperdicio alimentario continúa siendo uno de los principales retos del sistema agroalimentario. Según los datos citados por BBVA a partir de investigaciones del CSIC, entre 2018 y 2024 se desperdiciaron en España más de 480.000 toneladas de frutas y hortalizas.
La entidad destaca que este problema no solo supone una pérdida económica, sino también un importante impacto ambiental debido al consumo de agua, energía y recursos empleados en producir alimentos que finalmente no llegan a consumirse.
En este contexto, el monográfico señala iniciativas que buscan dar valor comercial a frutas y verduras descartadas por criterios estéticos, favoreciendo canales alternativos de comercialización y contribuyendo a reducir el volumen de alimentos que terminan en la basura.
Según destaca BBVA, diversas explotaciones agrarias españolas ya están demostrando que es posible compatibilizar la rentabilidad económica con una gestión responsable de los recursos naturales.
Entre los casos analizados figuran proyectos que apuestan por envases biodegradables, la recuperación de variedades locales, la reducción de la huella ambiental y la integración de principios de economía circular en toda la cadena de producción.
Para la entidad financiera, estas experiencias reflejan la capacidad del sector hortofrutícola para adaptarse a las nuevas exigencias ambientales y responder a una demanda creciente de alimentos producidos con criterios de sostenibilidad.
El monográfico forma parte de la colección de publicaciones especializadas que BBVA elabora desde 2021 para abordar algunos de los principales desafíos relacionados con la sostenibilidad, la transición ecológica y la gestión responsable de los recursos, con el objetivo de acercar conocimiento y soluciones a ciudadanos, empresas y organizaciones.