
La campaña de la cereza dará el pistoletazo de salida a una de las temporadas agrícolas más importantes del año en Lleida y la Franja de Aragón. Según informa Randstad, la previsión es incorporar cerca de 300 profesionales entre mediados de mayo y mediados de junio para cubrir tareas vinculadas a la recolección, manipulación y tratamiento de la fruta.
Este periodo representa la primera gran movilización de empleo del calendario agroalimentario y suele convertirse en la puerta de entrada para muchos trabajadores que, posteriormente, enlazan distintas campañas agrícolas a lo largo de varios meses.
Los perfiles seleccionados desarrollarán principalmente labores en campo y centrales de manipulado, con jornadas intensivas concentradas en horario de mañana, generalmente entre las 07:00 y las 15:00 o de 08:00 a 16:00. Este tipo de organización laboral, habitual en el sector, busca favorecer la continuidad de los trabajadores durante toda la temporada.
Tras la recogida de la cereza, la actividad continuará con las campañas de fruta de hueso y fruta de pepita. En el caso de la pera, la demanda prevista oscilará entre 100 y 150 profesionales, mientras que la campaña de la manzana podría alcanzar hasta 200 contrataciones en los momentos de mayor actividad, especialmente en comarcas como el Pla d’Urgell, el Segrià o l’Urgell.
La actividad agrícola se intensificará nuevamente entre finales de agosto y principios de septiembre con la vendimia y la recogida de frutos secos. Para la campaña de la uva se estima la contratación de entre 50 y 80 trabajadores, principalmente en zonas como Somontano, en Huesca, y diferentes puntos de Lleida. Según detallan desde la compañía, la creciente mecanización del sector está reduciendo parcialmente las necesidades de mano de obra en esta fase.
Por su parte, cultivos como la almendra, el pistacho o la nuez, impulsados en gran medida por pequeños productores, también generarán oportunidades de empleo durante el mes de septiembre.
Desde Randstad destacan que este sistema de campañas encadenadas permite ofrecer una mayor continuidad laboral, favoreciendo la fidelización de trabajadores y facilitando, en algunos casos, el acceso posterior a puestos más estables dentro de centrales de envasado o de la industria alimentaria.
El sector agroalimentario continúa enfrentando importantes retos para atraer talento. La falta de relevo generacional y el menor interés de los perfiles jóvenes por este tipo de empleos están incrementando las dificultades para cubrir vacantes, pese a que la demanda de mano de obra se mantiene elevada campaña tras campaña.
En este contexto, la compañía subraya la importancia de contar con estructuras capaces de gestionar grandes volúmenes de contratación y garantizar la continuidad de los equipos durante toda la temporada agrícola.