
El buen gobierno ha dejado de ser una cuestión vinculada exclusivamente al cumplimiento normativo. Hoy influye directamente en la creación de valor, la sostenibilidad y la confianza de los grupos de interés. Inversores, reguladores, mercados y sociedad observan cada vez con mayor atención la calidad de la gobernanza como indicador de la solidez de las organizaciones y de su capacidad para afrontar los cambios.
Diversidad, transparencia, rendición de cuentas y calidad de los procesos de toma de decisiones se han convertido así en pilares de una gobernanza eficaz. La evolución del marco regulatorio europeo, incluida la Directiva (UE) 2022/2381 sobre equilibrio de género en los consejos de administración, y la incorporación de criterios ESG a la gestión empresarial han contribuido a acelerar esta transformación.
Pero estos principios no deberían circunscribirse al ámbito estrictamente empresarial. Las asociaciones también tienen ante sí el reto de responder a unas expectativas crecientes sobre la calidad de su gobierno. La transparencia de sus procesos, la diversidad de sus órganos de decisión, la renovación de responsabilidades o la rendición de cuentas son determinantes para reforzar su legitimidad y generar confianza entre sus socios y la sociedad.
La gobernanza empieza, en buena medida, puertas adentro: en la capacidad de aplicar en la propia organización los principios que se defienden hacia fuera.
De los principios a la práctica
Desde esta perspectiva, resulta interesante observar la experiencia de EJE&CON, asociación de cuya Junta Directiva formo parte como vicepresidenta de Buen Gobierno Corporativo.
Desde su creación en 2015, la Asociación Española de Ejecutiv@s y Consejer@s promueve el acceso al liderazgo y a los órganos de gobierno sin sesgos de género y generación. Actualmente reúne a más de 2.500 socios y ha situado la diversidad, el liderazgo y el buen gobierno entre los ejes de su actividad.
La convicción de que la diversidad contribuye a mejorar la calidad de la gobernanza tiene también consecuencias sobre la manera en la que una organización configura sus propios órganos de decisión. No se trata únicamente de responder a una exigencia regulatoria o social. Contar con distintas experiencias, perfiles profesionales y generaciones puede enriquecer el debate y la toma de decisiones.
Uno de los ámbitos en los que estos principios pueden materializarse es precisamente la composición y renovación de los órganos de gobierno. En EJE&CON, la Junta Directiva cuenta con una estructura concebida para compatibilizar representatividad y agilidad en la toma de decisiones. La existencia de un Gabinete de Presidencia, integrado por tres miembros, facilita el seguimiento estratégico y el apoyo a la gestión, mientras que la limitación de mandatos favorece la renovación periódica de responsabilidades y la incorporación de nuevas perspectivas.
Tan importante como quién forma parte de los órganos de gobierno es cómo funcionan estos órganos. La preparación previa de las reuniones, la existencia de un orden del día estructurado, el debate, la documentación formal de los acuerdos y la evaluación periódica de su funcionamiento son prácticas que ayudan a mejorar la calidad de las decisiones. En EJE&CON, la Junta Directiva incorpora además ejercicios de autoevaluación destinados a identificar oportunidades de mejora y reforzar su eficacia.
Otro de los grandes pilares del buen gobierno es la relación de una organización con sus grupos de interés. La transparencia pierde buena parte de su sentido si se entiende exclusivamente como una obligación formal. Su verdadero valor aparece cuando permite conocer qué hace una organización, cómo toma sus decisiones y de qué manera responde ante quienes depositan su confianza en ella.
En el ámbito asociativo, esto implica también favorecer espacios de participación y mantener una comunicación fluida con los socios. Los foros sectoriales, los nodos territoriales y los distintos canales de información de EJE&CON cumplen esa función de intercambio de conocimiento, participación y conexión de la actividad con los objetivos de la asociación.
A ello se suma la gestión económica y el control. La formulación anual de la memoria de actividades, la información económico-financiera, la aprobación de presupuestos y los mecanismos de supervisión permiten reforzar la rendición de cuentas y reducir riesgos reputacionales, financieros o de cumplimiento.
Son cuestiones que pueden parecer menos visibles que los grandes debates sobre diversidad o liderazgo, pero que resultan esenciales para construir organizaciones sólidas.
Cuando cumplir ya no es suficiente
Las organizaciones más avanzadas en materia de gobernanza han entendido que el buen gobierno no termina con el cumplimiento de una norma. Puede ser también una herramienta para mejorar las decisiones, fortalecer la reputación, anticipar riesgos y generar valor sostenible. Esta reflexión es igualmente válida para empresas, instituciones y asociaciones.
La experiencia de EJE&CON permite comprobar cómo principios habituales del gobierno corporativo pueden trasladarse al funcionamiento cotidiano de una organización asociativa: diversidad, renovación, transparencia, control, evaluación y rendición de cuentas.
Y quizá ahí se encuentre uno de los desafíos más interesantes del buen gobierno actual. La credibilidad de una organización depende cada vez más de la coherencia entre aquello que defiende públicamente y la manera en la que se gobierna. La buena gobernanza se construye también así: desde dentro.