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8-M 2017. Delante de mis narices y con gran cabreo y frustración por mi parte se expulsa, sí, se expulsa a dos hombres de la manifestación del 8M…. porque “quieren robarnos el protagonismo”. Uno de ellos llevaba a su hija de 4 años a los hombros.

Iniciativa para promover el empoderamiento de las niñas. Se coge a las niñas de la clase, se las lleva a un salón especial, con invitadas “de campanillas”, para mostrarles que pueden ejercer la profesión que quieran. ¿A los niños no debería mostrárseles también que las niñas pueden ejercer la profesión que ellas quieran? ¿que no hay profesiones para niños y profesiones para niñas? ¿Cómo no van a perpetuar estereotipos si no les educamos en contra de ellos y solo educamos a las niñas?

No me vale el argumento de que “es nuestra causa”. Si cada uno defendiera solo su causa, tendríamos una sociedad divisiva, solo defenderían los derechos de los ancianos los propios ancianos, los derechos de las personas con discapacidad las personas con discapacidad, los derechos de las mujeres maltratadas las mujeres maltratadas…. Y así hasta el infinito, dejando a las minorías desamparadas y a todos los demás viviendo en una sociedad desestructurada y dividida.

El feminismo es un movimiento social. De todos. Si sacamos a los hombres de la conversación, lógicamente terminarán por no ser parte de ella.

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Opinión#8M2025

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