Publicado el
Las organizaciones, como las personas, tienen un conjunto de responsabilidades a las que deben dar respuesta. Preguntas como quienes somos, para qué estamos, cómo nos organizamos o qué valor aportamos y como tomamos las decisiones han de responderse desde la integración de la ética en la gestión en su cultura.

En particular, las organizaciones [radicalmente] responsables contemplan todas sus acciones u omisiones y "responden" ante preguntas como:

radical responsable Fuente del gráfico: www.beethik.com

 

Y no lo hacen de cualquier manera, sino que lo hacen desde la integración de la ética en la gestión de su cultura y en el ejercicio de dichas responsabilidades. No en vano, la ética es el ejercicio consciente de nuestra responsabilidad.

De esta manera, decimos que una organización es [radicalmente] responsable cuando identifica todas sus responsabilidades y las gestiona de manera global y ética, desde sus raíces, desde su esencia, para, desde ahí, construir su "carácter" y la confianza que le da legitimidad para actuar.

Y para ello, se dota de una infraestructura ética que articula los compromisos, los espacios y los recursos necesarios para hacer una gestión [radicalmente] responsable en relación y diálogo con “el otro”. Esto también es útil para ser coherente, para alcanzar el máximo nivel de coherencia entre "lo que decimos" [nuestros valores], "lo que hacemos" [nuestro comportamiento cotidiano] y "lo que sentimos" [en las relaciones con los otros].

Como dice Victoria Camps, una organización [radicalmente] responsable reacciona afectivamente contra "lo que está mal" y siente atracción hacia "lo que está bien". "De esta manera, promueve actitudes favorables para convivir y no las que contribuyen a entorpecer la vida en común".

La responsabilidad radical entiende la organización no solo como un buen ciudadano que evita hacer el mal y responder de las consecuencias de sus actos, sino como un compromiso para contribuir a una sociedad más auténtica, humana y sostenible.

El presente nos interpela, pero el futuro nos exigirá una mayor radicalidad en la gestión. Integrando la ética en el día a día y en la toma de decisiones. Identificando nuestras responsabilidades y gestionándolas de manera consciente.

Autores:

José Antonio Lavado linkedin

Nekane Navarro linkedin

Albert Huerta linkedin

www.beethik.com

 

En este artículo se habla de:
Opiniónética

¡Comparte este contenido en redes!