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El 20 de abril de 2010 la Plataforma que perforaba el pozo de petróleo “Macondo” otorgado a BP y cuya prospección subcontrató a la firma suiza Deepwater Horizon, explotó y se hundió, muriendo 11 personas y derramando unos 5 millones de barriles de petróleo a las aguas del Golfo de Méjico.

El vertido de crudo en el Golfo de México provocado por la explosión de la plataforma Deepwater Horizon ha sido, hasta la fecha, el mayor de la historia de entre los  acaecidos accidentalmente, ya que sus cifras solo se ven superadas por el masivo vertido voluntario perpetrado por el régimen de Saddam Hussein durante la primera guerra del Golfo.

Secuencia de los hechos.

 

1.- Investigación del incidente. Secuencia de hechos.

La Cámara de Representantes de EEUU inició en la primera mitad del mes de mayo de 2010 una serie de audiencias para determinar las circunstancias que ocasionaron el desastre.

Según informó Bart Stupak, jefe del subcomité de Supervisión e Investigaciones de la Cámara de Representantes:

Según el diario The New York Times. Los trabajadores de la plataforma petrolera habían expresado su preocupación sobre el estándar de seguridad en la planta. Comentaron haber presenciado con frecuencia prácticas inseguras en la planta e indicaron que temían represalias si reportaban errores o problemas.

.- Aparentemente BP y Halliburton conocían los fallos en el cemento del pozo antes del vertido pero minusvaloraron el riesgo.

La comisión presidencial para el desastre, liderada por el ex senador estadounidense Bob Graham, en sus conclusiones preliminares presentadas en Washington en noviembre del 2010 señaló que La petrolera BP y la contratista Halliburton sabían semanas antes de la explosión que causó el vertido de petróleo en el Golfo de México que la mezcla de cemento que reforzaba el pozo era inestable.

En efecto, tres de las cuatro pruebas que Halliburton hizo en marzo a la mezcla de cemento para reforzar la base del pozo indicaban que ésta no cumplía los requisitos industriales que su mezcla podría ser inestable, pero ninguno de ellos actuó ante esos datos.

Sin embargo, la comisión no tiene constancia de que Halliburton explicara a BP las implicaciones de los datos sobre la estabilidad del cemento, o de que el personal de la compañía británica hiciera preguntas sobre ello.

.- Parece que esta plataforma tenía la alarma desactivada.

Aunque el sensor funcionaba y estaba comunicado a un ordenador, este no estaba preparado para que se activase la alarma en situación de emergencia en caso de fuego o alta concentración de productos tóxicos. Los responsables de la plataforma habían ordenado desactivar el sistema porque ante las continuas falsas alarmas “no querían despertar a la gente a las tres de la madrugada con falsas alarmas”.

Un fallo letal que provocó no sólo la pérdida de vidas sino el mayor desastre ecológico de EE.UU. En otras palabras, el sistema que utiliza señales luminosas y sonoras para alertar de fuego o alta concentración de productos tóxicos, estaba programada para no sonar.

Según el técnico jefe de sistemas electrónicos, de haber estado operativo el sistema, éste habría detectado el incremento en la acumulación de gas, y habría alertado a los trabajadores de la necesidad de evacuar la plataforma antes de la primera de las dos explosiones.

.- Veamos el cúmulo de errores:

.- Su resolución judicial.

Finalmente BP asumió de noviembre del 2012 la culpabilidad de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon. En particular se declara culpable de

Este reconocimiento de culpa supone:

.- Costes económicos.

Vemos el coste económico:

Por establecer una magnitud de referencia, el impacto económico directo en BP supera el PIB de países como Bolivia o Jordania.

Un acceso más caro a la financiación. Tras el accidente la Agencia de calificación de riesgo Fitch Group procedió a rebajar su calificación a la empresa BP que descendió desde AAA hasta BBB.  En cuestión de meses la empresa pasó de tener la calidad crediticia máxima, que sólo se asigna en los casos donde existe una capacidad excepcionalmente fuerte para hacer frente a la devolución del principal e intereses de las obligaciones financieras a la calificación más baja dentro de la categoría de "grado de inversión".

2.- Relación con los stakeholders o partes interesadas. La doble catástrofe de BP.

A la vista de la magnitud de la catástrofe, sorprende la errática y desafortunada política de comunicación de BP, que bien podría ser calificada, sin ánimo de establecer comparaciones inoportunas, como una segunda catástrofe.

La cadena de despropósitos empezó un par de semanas después del accidente, cuando Tony Hayward, consejero delegado de BP, en lugar de ofrecer una disculpa convincente, directa y sin ambages al público norteamericano intentó descargar a esta compañía de responsabilidades aduciendo que era Transocean, una subcontratada, la que manejaba los mecanismos de perforación del lecho marino.

Días después, el 14 de mayo (todo de 2010), Hayward, lejos de mantener una actitud más humilde y coherente, sostuvo que “el volumen de petróleo y dispersante que estamos vertiendo en el océano es pequeño si lo comparamos con el total de agua del golfo”. Cuatro días más tarde añadió que “el impacto medioambiental de este desastre será, probablemente, muy, muy modesto”.

Preguntado el 30 de mayo sobre si tenía algún mensaje para los habitantes de Luisiana, cuyas costas se han visto particularmente afectadas por la marea negra, Hayward indicó: “A nadie le gustaría mas que a mi que esto hubiera terminado ya. Me apetecería recuperar mi vida anterior”. Tales palabras fueron muy mal recibidas por los familiares de las victimas mortales, que jamás podrán recuperar ningún tipo de vida.

Pero la cosa no acabó aquí. El 3 de junio Hayward protagonizó una campaña televisiva, presupuestada en 50 millones de dólares, que le valió críticas incluso del presidente Obama, en cuya opinión esos recursos deberían haberse empleado en las tareas de limpieza.

Y, el 19 de junio, Hayward se dejó ver participando en una regata alrededor de la isla de Wight.

Tras estos episodios, la sensación más extendida en medios políticos y empresariales oscila entre la incredulidad y el enfado. Claramente las múltiples campañas “verdes” de BP no encajaban con la estrategia de reducciones drásticas en los costes de producción y extracción como la mostrada.

Ante la batalla legal y mediática que se preveía, BP relevó a Hayward como gestor de los esfuerzos contra el vertido y ha dimitido de su cargo por su mala gestión de la crisis por el derrame de crudo en el golfo de México siendo sustituido por el estadounidense Bob Dudley.

.- BP y buen gobierno corporativo

El buen gobierno corporativo (BGC) es considerado como la facultad de compartir la responsabilidad de la administración y la toma de decisiones en una empresa, lo que entre otras cosas incluye sus resultados económicos, el desarrollo de los recursos humanos, el control interno y la protección de todas las partes interesadas, llámense accionistas, proveedores, empleados, comunidad.  Este gobierno debe realizarse con criterios de transparencia y equidad para generar confianza y atraer inversión.

 El caso de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, mostró las graves deficiencias de la compañía BP en la práctica de los principios del Buen Gobierno Corporativo. Los principales daños son:

A pesar de lo acontecido, su consejero, Tony Hayward, percibió unos 14 millones de euros por concepto de despido y pensiones.

3.- Conclusión: Un exceso en la optimización económica puede generar la desaparición de la compañía

Ciertamente asumir riesgos en base a un principio de optimización económica máxima puede generar, incluso, la desaparición de la compañía debido tanto al descenso de ventas por la presión pública como a las indemnizaciones a las que debe hacer frente.

Esto no es nuevo, ya le ocurrió a Union Carbide tras producirse una fuga de 42 toneladas de isocianato de metilo en una fábrica de pesticidas propiedad de esta compañía estadounidense tras el incidente de Bhopal (India).

Recordemos que el incidente de Bhopal (India) se generó al no tomarse, para ahorrar costes, las debidas precauciones durante las tareas de limpieza y mantenimiento de la planta con el agravante de que el sistema de refrigeración de los tanques y el catalizador de gases previo a la salida a la atmósfera, ambos se habían desactivado por ahorro de costes. Al entrar en contacto con la atmósfera, el compuesto liberado comenzó a descomponerse en varios gases muy tóxicos (fosgeno, monoetilamina y especialmente ácido cianhídrico, también conocido como ácido prúsico o cianuro de hidrógeno) que formaron una nube letal que, al ser más densos los gases que la formaban que el aire atmosférico, recorrió a ras de suelo toda la ciudad.


5.- Bibliografía.

 

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