La pandemia del Covid-19 se está cebando con España. Tras su expansión en China e Italia, España ha tenido el dudoso honor de convertirse en epicentro de la crisis, y el segundo país donde más muertes se han registrado debido a la propagación de este dañino virus a la fecha de publicación de este artículo. Esta circunstancia hace que la experiencia española pueda aportar enseñanzas aplicables en otros países que navegan por estadíos previos de esta crisis.
La pandemia de COVID-19 es una emergencia global de salud pública, que precisa de una respuesta coordinada y de manera conjunta de los gobiernos en todo el mundo. Sin embargo, debemos estar atentos a que las iniciativas de los Estados para contener el virus ayuden a encubrir el inicio de una nueva era marcada por una enorme expansión de los sistemas de vigilancia digital invasiva que viole nuestros derechos humanos.
En nuestro país la hostelería lleva cerrada desde la declaración de estado de alarma, pero no se ha quedado parada, por el contrario han puesto en marcha solidarios proyectos para ayudar. Hostelería #PorElClima visibiliza estas iniciativas hosteleras que ayudan a paliar los efectos de la crisis del COVID-19.
“La solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”, decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano cuando se refería a la importancia de la colaboración. Y la colaboración se ha desbordado estos días entre los ciudadanos y las empresas para tratar de contribuir a frenar la crisis sanitaria, social y económica que está generando el COVID-19. También las Entidades No Lucrativas (ENL) han vuelto a responder como siempre: prestando atención a los colectivos más desfavorecidos frente esta pandemia, y coordinándose con las administraciones públicas para mitigar su impacto a nivel sanitario.

COVID 19

La crisis del #COVID19 lo ha cambiado todo. Hay muchos pensadores que ya afirman que el Mundo de Ayer, citando a Stefan Zweig, no volverá a ser como lo conocíamos. La sociedad que llegue será distinta de la de ayer porque, hasta que la vacuna esté lista o, en su defecto, se descubran lo retrovirales que combatan al virus, tendremos que limitar la movilidad, mantener la distancia social, y modificar muchos de nuestros hábitos. Algunos estudios, especialmente el del Imperial College, creen que esto se puede demorar entre 18 y 24 meses.

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