El sistema no se aguanta. Las personas lo padecemos, lo sufrimos. Aumentan los robos de alimentos, eso es hambre no codicia. Sin embargo, cualquiera diría que no hemos caído lo suficiente, que necesitamos el hedor de un pozo más profundo para reaccionar. Las injusticias suceden al sin sentido de las acciones de nuestros gobernantes, mientras cortinas de humo intentan distraer nuestra atención.
Hace ya muchos meses una persona dijo “no vamos a pasar hambre” y hace menos, escuchábamos en un corte de radio a otra persona cuyo grito nos dolía a todos. ¿A qué esperamos para reaccionar?
He conocido el egoísmo de algunas personas en todos los ámbitos, empresas, políticos, ONG's, trabajadores, sindicatos, …. y he vivido cómo además, se mantienen muchas de estas estructuras, y personas, por su oposición a otras, sin tener un sentido propio en su quehacer. Sólo son, en la medida que se enfrentan a otro.
El sistema tiene que cambiar y lo tenemos que cambiar entre todos. No podemos admitir que algunos, unos pocos, nos vendan su solución desde la voluntad de cuidar su espacio por encima de otros. Al contrario, es tiempo de trabajar en una dirección única. La sociedad es de todos y nuestros gobernantes son los administradores de nuestra voluntad y eso es lo que les hemos de exigir. Para ello es necesario dejarles claro cuál es nuestra voluntad, qué es lo que queremos, algo que nuestros hechos les han de demostrar. Por ello, es necesario que actuemos, que pasemos a los hechos.
Debemos tender puentes de colaboración entre los mundos que otros se han empeñado en separar porque su poder viene de ahí. El empresario local, el pequeño y mediano empresario, que es el mayoritario en nuestra tierra, es un actor social que no vive tan lejos de su entorno y que es más, lo necesita. La interdependencia entre los diferentes actores de la sociedad es real y es de ciegos no reconocerla. Son unos pocos, aquellos que ya no son de nadie y que tan solo rinden cuentas a su capital y/o su ego, los que se afanan en seguir contraponiendo a los actores pues su unión podría poner en peligro su hegemonía. Es una táctica vieja y usada, separar las partes y ponerse en medio para envenenar y distorsionar la convivencia. Lo hemos vivido muy de cerca y lo reconocemos con facilidad.
En estos momentos nosotros volcamos todo nuestro esfuerzo en tender puentes y proponer soluciones de forma que todos encontremos el lugar en el que seamos útiles, a esta, nuestra sociedad. Es esta la única forma de construir soluciones. Hay que cambiar el sistema obsoleto y no permitir que nos confundan con falsas acciones que no hacen sino, perpetuar esta situación para el beneficio de unos pocos.
Las grandes estructuras que se crean en todos los ámbitos son las principales causantes de la distancia entre lo que necesitamos y lo que tenemos. Sus intereses no son los nuestros, luchan por pervivir en sus castillos. Pequeños sindicatos, partidos, empresas, entidades civiles, corporaciones locales,.... y las personas, una a una, somos la sociedad en su inmensa mayoría y sin embargo, son menos los que dicen y deciden.
Estamos construyendo alternativas e instalándolas desde dentro del sistema pero si no reaccionamos todos, tardarán mucho en encontrar una realidad. Exijamonos responsabilidad, coherencia y, por lo que últimamente vemos lo más difícil, empatía y generosidad para poder compartir un camino de salida.
SOMOS EMPLEADOS, VECINOS, CONSUMIDORES, EMPRESARIOS, POLÍTICOS, ESTUDIANTES, … Todos somos y actuamos en función de los papeles que desempeñamos en cada momento. Aunque nos empeñemos en separarnos, todos juntos tenemos la CORRESPONSABILIDAD de cambiar esta situación por el bien general.
NITTÚA
Núria González
Raúl Contreras

El sistema no se aguanta. Las personas lo padecemos, lo sufrimos. Aumentan los robos de alimentos, eso es hambre no codicia. Sin embargo, cualquiera diría que no hemos caído lo suficiente, que necesitamos el hedor de un pozo más profundo para reaccionar. Las injusticias suceden al sin sentido de las acciones de nuestros gobernantes, mientras cortinas de humo intentan distraer nuestra atención.
Hace ya muchos meses una persona dijo “no vamos a pasar hambre” y hace menos, escuchábamos en un corte de radio a otra persona cuyo grito nos dolía a todos. ¿A qué esperamos para reaccionar?
Mientras seguimos inmersos por tercer año consecutivo en la crisis de la irresponsabilidad las cosas han cambiado poco en materia de RSE. Asistimos a grandes campañas de comunicación sobre lo eficientes y sostenibles que son algunas grandes empresas, mientras las PYME se las ven y se las desean para mantener su responsabilidad social básica, sobrevivir tras el diluvio.
Las crisis son buenas…si se aprovechan. El temor a los efectos de la crisis en los países árabes ha empujado al gobierno a tomar algunas medidas para fomentar el ahorro de energía. Son algunas de las que habría que tomar ..pero la ambición debe ser mayor. Hay que organizar una rápida transición hacia una economía baja en carbono. Esa es la tarea de nuestro tiempo.
Según un reciente estudio de Mercer sobre el Desarrollo del liderazgo de las mujeres (Women’s Leadership Development Survey) la mayoría de las organizaciones carecen de programas para mantener un número adecuado de mujeres en puestos directivos.
El 67% de las 450 compañías de Europa, África y Oriente Medio analizadas no tiene una estrategia claramente definida o una filosofía para el desarrollo de mujeres en puestos directivos. Curiosamente el estudio destaca que los principales factores que frenan el ascenso de la mujer a puestos directivos son: la conciliación de la vida laboral y familiar (52%), la falta de apoyo por parte de los otros directivos (43%) y la reticencia a cambiar de residencia (27%).
Leo en Compromiso RSE que los consumidores de los países menos ricos son más proclives a tener en cuenta la RSE de una empresa en sus decisiones de compra.
El informe `Citizens Engage! Edelman goodpurpose® Study 2010´ realizado por la consultora Edelman, afirma que los consumidores de Brasil, China, India y México, han adelantado a los occidentales en sus exigencias en cuanto a RSE: son los más comprometidos en adquirir marcas que promuevan buenas causas, y con diferencia.
El 70% de los consumidores en los mercados emergentes emprendería acciones para dar apoyo a marcas con objetivos sociales y el 80% esperan que las marcas donen una porción de sus ganancias a apoyar alguna buena causa. Un 78% de los encuestados en la India cambiarían de marca si otra de una calidad similar apoyara a una buena causa.
John Galliano, como individuo de carne y hueso, tiene opiniones-erróneas, equivocadas, acertadas, controvertidas, insultantes, penosas, comprensibles, personales o tristes (elige el calificativo que quieras) - sobre cuestiones que van más allá de su propio trabajo en el taller de París. Opiniones -parecen ser- basadas en su antisemitismo.
Si la crisis no ha conseguido arrollar la RSC pocas cosas podrán con ella, comentaban ayer los autores del Informe Forética 2011 sobre la evolución de la responsabilidad social de las empresas en España. El estudio pone de manifiesto que la responsabilidad se ha instalado en el discurso empresarial. Pero eso es cierto para las grandes organizaciones, porque el caso de las pymes es muy diferente. La mayor parte de ellas, algunas incluso interesadas en explorar los caminos de la RSC, no ha tenido más remedio que tirar la toalla.
Se han destinado muchas horas, muchas jornadas, muchas comisiones, muchos escritos ... a definir el concepto de responsabilidad social de las empresas, de manera que no quisiéramos darle más dedicación. Pero es que nunca me había encontrado que me pidieran definir la RSE con una palabra. ¡Todo un reto!
Este martes participé en un encuentro de una treintena de empresas importantes, con sede en Barcelona o Madrid, comprometidas en RSE. Fue una jornada interesante porque era a puerta cerrada, sin público ni publicidad, por lo que se pudo hablar con claridad, sin tópicos. Convienen estos marcos que permiten ir más allá de las dinámicas comunicativas normales.
Mi presencia era en calidad de experto, y en este sentido, entre las ideas que aporté quiero explicar aquí una. En un momento determinado aparecieron los temas de comunicación con los grupos de interés y, específicamente con la clientela. Mi observación fue:
No llegué a expresar otras reflexiones, pero ahora sí que las enunciaré:
Ver la siguiente noticia: Casi un 80% de los consumidores desconfían de la publicidad social y medioambiental de las empresas
Josep Maria Canyelles - Responsabilitat Global