Cada año se invierten billones de dólares en las infraestructuras que nos ayudan a desplazarnos tanto a nosotros como a nuestros bienes. Se trata de un sector en constante transformación y crecimiento. Es por ello que analizar la posibilidad de que la sostenibilidad sea un eje central en este campo resulta vital. ¿Qué hace falta para que el sector de las infraestructuras de transporte se convierta en un sector sin emisiones de carbono? A esta pregunta intenta dar respuesta un informe recientemente publicado por la consultora McKinsey. El documento propone una hoja de ruta teniendo en cuenta las cuatro dimensiones de la sostenibilidad: medioambiental, social, institucional y económica.
La sostenibilidad, prioritaria para las infraestructuras de transporte

En todo el mundo, según las Perspectivas de la Infraestructura Global, se necesitarán más de 2 billones de dólares de inversión en infraestructuras de transporte cada año hasta 2040 para impulsar el desarrollo económico. La rápida urbanización, el aumento de la demanda de servicios de transporte de mercancía, entre otras cosas, están presionando a las partes interesadas para que aceleren el ritmo de desarrollo de las infraestructuras. Además, diversos estudios apuntan a que las grandes urbes continuarán en crecimiento.

Ante un panorama de crecimiento inminente, resulta fundamental que las partes interesadas trabajen juntas para idear formas de transformar la construcción de infraestructuras para que estas sean más sostenibles. El sector del transporte es el que más contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en la Unión Europea, ya que representa alrededor del 28% de las emisiones totales. A diferencia de muchas otras industrias que están adoptando gradualmente medidas para reducir de forma significativa sus emisiones, el sector del transporte sigue registrando un crecimiento de alrededor del 0,8% en toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2e) cada año.

Un informe recientemente publicado por la consultora internacional McKinsey explica que, si no se adoptan medidas significativas para invertir esta tendencia, será casi imposible alcanzar los objetivos climáticos fijados por instituciones mundiales como el Acuerdo de París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y las aspiraciones de la UE de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Además, tanto los reguladores como los consumidores exigen una mayor sostenibilidad en todos los sectores, incluidas las infraestructuras. Entonces: ¿Cómo podemos transformar las infraestructuras para que sean más sostenibles, mejorando en última instancia el nivel de servicio y la durabilidad de las infraestructuras sin comprometer la velocidad de diseño y construcción?

El estudio presenta una hoja de ruta holística y aporta algunas claves para caminar rumbo a crear infraestructuras de transporte sostenibles, teniendo en cuenta las cuatro dimensiones de la sostenibilidad: medioambiental, social, institucional y económica. En términos sencillos, esto significa que la infraestructura sostenible debe ser resistente al cambio climático, socialmente inclusiva, tecnológicamente avanzada, productiva y flexible. Un diseño organizativo adecuado, herramientas digitales, indicadores de rendimiento y un enfoque conjunto entre todas las partes interesadas son esenciales para transformar eficazmente las infraestructuras y garantizar un desarrollo duradero. Los expertos advierten que las partes interesadas deben colaborar para aplicar conceptos y métricas de sostenibilidad en todas las etapas: planificación, diseño, licitación, contratación, construcción y excelencia operativa.

Lo cierto es que para lograr que el sector del transporte pueda reducir sus emisiones de acuerdo con los objetivos climáticos mundiales y, al mismo tiempo, satisfacer la demanda de infraestructuras de transporte se necesita del esfuerzo conjunto de diversos actores involucrados. El informe parte de la premisa acerca de que la infraestructura de transporte sostenible debe cumplir los cuatro criterios comunes de sostenibilidad: ambiental, social, institucional y económico.  Además, y para mejorar la práctica actual, los operadores de infraestructuras de transporte deben tener indicadores y objetivos claros de rendimiento, no sólo económicos, sino también medioambientales, sociales e institucionales.

En este sentido, el documento propone que, desde el punto de vista medioambiental, las infraestructuras de transporte podrían planificarse, diseñarse, construirse y operarse con el objetivo de aumentar su nivel de resiliencia climática, lo que incluye mitigar el impacto climático, proteger la biodiversidad y minimizar la contaminación. Las infraestructuras de transporte sostenibles deberían catalizar un círculo virtuoso, en el que los materiales finitos se sustituyan gradualmente por materiales renovables. Siempre que sea posible, los materiales deben ser reutilizables, reparables, reciclables y recuperables.

Por otra parte, desde el punto de vista social, los expertos proponen que las infraestructuras sostenibles deben tener en cuenta los efectos externos sobre las poblaciones vulnerables, preservar el patrimonio cultural, proteger los derechos humanos, mejorar la calidad de vida, aumentar el nivel de inclusión y hacer accesibles los servicios de transporte. El aspecto institucional se centra en la alineación de las infraestructuras de transporte con los objetivos generales de su país, como las vías específicas hacia la descarbonización. Por último, la faceta económica abarca la viabilidad financiera a largo plazo de la infraestructura y su contribución a la creación de empleo y al crecimiento económico.

Estas cuatro dimensiones de la sostenibilidad proporcionan una sólida definición de lo que la infraestructura de transporte sostenible podría lograr desde el punto de vista financiero, medioambiental y social. El seguimiento del rendimiento con indicadores y métricas claras será también fundamental. Instalar la idea de que ser sostenible es también sinónimo de crecimiento y rentabilidad será el desafío.

¡Comparte este contenido en redes!

Síguenos

Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook
Top