Luego de días de largas discusiones que se extendieron hasta el pasado sábado 13 de noviembre y tras la redacción de varios borradores, la Cumbre del Clima en Glasgow emitió un documento final que muestra algunos avances, pero menos de los que muchos creen necesarios. ECODES lo analizó y destacó aspectos positivos y otros no tanto.
Luces y sombras de la COP26

Glasgow fue la sede de la mayor de las discusiones sobre medioambiente a nivel global. Este año se celebró por primera vez tras el paso del COVID-19 la Cumbre del Clima a donde los debates dieron lugar a importantes conclusiones. Tras finalizado el encuentro a donde los líderes del mundo entero se dieron cita, se dio a conocer el documento final. Este fue firmado por los casi 200 países que asistieron a la COP26 y, aunque no es legalmente vinculante, se espera que establezca una agenda global contra el cambio climático para la próxima década.ECODES analizó las luces y sombras de este importante documento público.

Uno de los principales aspectos reconocidos como muy positivos en esta COP, precedida por el acuerdo del G-20, es que se ha asentado nítidamente que todos los países, empresas y sectores económicos deben alinear sus acciones con la meta del 1,5 °C. Esa es la cifra, y todos los actores institucionales y empresariales deben examinarse por la medida en que sus acciones están alineadas con ese objetivo. Además, en esta COP, China y Estados Unidos han manifestado, a pesar de sus múltiples diferencias, su voluntad de cooperar en el gran tema de la causa climática. Esa es una magnífica noticia porque la contribución de ambos países al calentamiento global es enorme.

Asimismo, ECODES celebra que en esta COP ha habido muchos acuerdos sectoriales, de geometría variable, con unos u otros gobiernos, con empresas, regiones, ciudades, entidades financieras. El acuerdo de los bosques, el del sector del automóvil, el compromiso de las entidades financieras de aportar 130 billones de dólares y muchas otros que se relacionan más adelante son iniciativas voluntarias, que comprometen a sus firmantes, pero que marcan el camino que luego seguirán otros.

Por otra parte, se destaca que algunos de estos acuerdos son ambiciosos. Otros, más tibios. Pero en prácticamente todos ellos hay un gran potencial de cambio. En este sentido, en varios de ellos se construyen, de hecho, ecosistemas de transformación de sectores enteros de la economía. Esos acuerdos constituyen iniciativas para agrupar a las entidades públicas y privadas que no se resignan a caminar al ritmo lento de los acuerdos de consenso que marcan los acuerdos rubricados por todos los estados.

Pero, ciertamente, no todas fueron buenas noticias, sobre los aspectos negativos, en primer lugar, ECODES destaca que la gran sombra de la COP fue que los gobiernos deberían haber acudido con sus contribuciones nacionales determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) alineadas con el objetivo 1,5   ̊C, y eso no se ha logrado. Hay países que no han hecho sus deberes. Por eso la suma de los compromisos asumidos está todavía lejos de alcanzar esa cifra necesaria. Desde ese punto de vista, los gobiernos del mundo no han estado a la altura de la emergencia climática que vivimos. Desde la organización instan a que la Unión Europea, así como otros organismos supranacionales o regiones, cree mecanismos de ajuste de carbono en frontera para penalizar a los países “gorrones”.

En segundo lugar, la otra gran sombra es que no ha habido un acuerdo claro e inequívoco para lograr fehacientemente que cada año los países que no crearon apenas el efecto invernadero reciban 100.000 millones de dólares cada año para que afronten las pérdidas y daños que el cambio climático les está causando. Son las víctimas inocentes del cambio climático y deben ser compensadas. La tercera gran sombra es que el buen acuerdo sobre el mercado del carbono no se ha logrado. Finalmente, una sombra de última hora que destaca ECODES fue la bajada en la ambición en la referencia directa al carbón y los combustibles fósiles.

Por último, ECODES discrepa de aquellas valoraciones catastrofistas de la COP que la tildan como un fracaso total, ya que estos planteos no ayudan a la causa climática y contribuyen a, en la práctica, alentar la pasividad climática. Desde la organización sin fines de lucro son muy críticos con la arquitectura de la gobernanza climática mundial, pero sostienen que, la causa climática sería mucho peor sin la existencia de las COP y sin el foco anual que representan. Los países y las empresas que no quieren construir esa economía neutra en carbono lo tendrían mucho mejor en ese “espacio vacío”, sin ese control periódico. Sin embargo, concluyen que, sin dudas, necesitamos mejores COP.  

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