“Hay empresas haciendo más por mejorar el cambio climático que muchas con credenciales de sostenibilidad excelentes” Neste, una petrolera finlandesa mediana del extremo norte de Europa, ya antes de la crisis del petróleo de 2008 se preparaba para un futuro sin combustibles fósiles. Sin mucho ruido, había empezado a producir biodiésel. En lugar de dedicar recursos a aprovechar la subida de precios del crudo, quería ampliar capacidad con nuevas refinerías de biocombustibles en su país y el extranjero. Su estrategia ha resultado ser un éxito. La demanda de biodiésel ha seguido incrementándose a medida que los gobiernos han insistido en una proporción cada vez mayor de este combustible alternativo para el transporte.