La tecnología debe estar al servicio de la ciudadanía (no de uno/s pocos ciudadanos) y no al revés. Dicho de otro modo, la tecnología debe ser inclusiva o no será.
No lo digo yo: lo dice (aquí) María Marta Preziosa, una profesora argentina de la que he leído cosas muy buenas. Como esta. Resumo su argumento, que me parece muy bueno. “Entrenar o enseñar a profesionales del mundo de los negocios a incluir la variable ética en la toma de decisiones, para mí, en primer lugar consiste en hacer surgir en clase cuáles son sus creencias arraigadas y ayudar a someterlas a crítica, fundamentalmente con el objetivo de aumentar el espacio de libertad interna percibida”, dice
La Alta Comisionada para la Agenda 2030 cree que hay dos palabras que definen el corazón del cumplimiento de este objetivo: convicción y acción. En esta entrevista, nos cuenta que "la Agenda 2030 se ha convertido en la columna vertebral de la acción del Gobierno" y que "es necesario que las empresas trasladen la Agenda 2030 a sus estrategias de negocio, para que lo cambios sean estructurales y no superficiales".
La fundación lleva el nombre de Vicente Ferrer, pero el de Anna, su presidenta, está inevitablemente también ahí. Hicieron un tándem de visión y estrategia, con un propósito común: acabar con la pobreza. Es una fundación que necesita poca presentación. Por mi parte, conociéndola de cerca y después de haber visto “in situ” lo que hacen, sólo puedo recomendar ir a Anantapur y admirar lo que se ha conseguido.
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