El miedo, que es capaz de parar el mundo, es también capaz de tirar por la borda todo el trabajo de años y años despertando la conciencia medioambiental, luchando por visibilizar las desigualdades de género, tratando de construir en los barrios vida para el barrio –cosa de la que no se preocupan las instituciones-, reinventando nuevas formas de aprender que desvían la importancia exclusiva del contenido y la memorización. El miedo tiene muchos aliados, y realmente paraliza el planeta. Sólo hay una cosa que puede hacerle frente: el amor.
Desde el anuncio en abril del comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, de avanzar en una iniciativa legislativa obligatoria para las empresas europeas de debida diligencia en materia de derechos humanos y medioambiente, han surgido algunas novedades, directa e indirectamente relacionadas, que demuestran que el movimiento hacia una legislación europea es imparable. Un rápido repaso al estado de las iniciativas de debida diligencia de los derechos humanos y medioambiente en EU, Naciones Unidas y España
Según un informe conjunto de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y el Plan de Acción para el Mediterráneo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/PAM), publicado el 22 de septiembre, lograr un mar Mediterráneo más limpio requiere una mejor aplicación de las políticas y una mejora de los datos y la información sobre el medio ambiente.
Doctor en Ciencias del Trabajo, licenciado en Derecho, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca y por la UCC argentina, patrono de dos fundaciones (Rafael Nadal y Bequal), profesor invitado en varias universidades, conferenciante, escritor, colaborador habitual de Diario Responsable... y, sobre todas las cosas, un gran humanista, este andaluz nacido en Úbeda es un luchador incansable por la defensa de la justicia social. Acaba de publicar su último libro en el que nos invita a reflexionar con sinceridad y "honradez intelectual" acerca de lo que hemos aprendido en esta pandemia y, sobre todo, de lo que, entre todos, debemos hacer para que este mundo sea mejor.
El último informe presentado este año por OXFAM demuestra que en 2020 las emisiones de carbono se han reducido a causa de las restricciones impuestas por la pandemia. Sin embargo, la crisis climática, desencadenada por la acumulación de emisiones en la atmósfera, ha seguido agudizándose de manera desproporcionada e injusta. Las cifras de la investigación muestran cómo la desigualdad extrema de las emisiones de carbono ha dejado al borde del colapso climático a toda la población mundial.
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