Frente a un modelo de bienestar fragmentado y mercantilizado, el reciente informe “El cuidado comunitario en las políticas locales” plantea una transformación radical para las ciudades: entender el cuidado como un derecho colectivo, feminista y antirracista. A partir del diagnóstico de 150 activistas en Cataluña, esta propuesta desmonta el individualismo para destacar el "buen vivir" y la defensa de los bienes comunes como una alternativa imprescindible para sostener la vida y erradicar las violencias estructurales en nuestros barrios.