
Salud mental: ¿recurso humano o activo estratégico? "Somos una familia". Cuatro palabras que deberían prohibirse en los valores corporativos. Una familia te quiere incondicionalmente; una empresa te quiere mientras seas rentable.

En muchas negociaciones empresariales se discute el precio durante horas. Lo curioso es que el precio casi nunca es el verdadero problema. Se afinan porcentajes, se revisan cláusulas, se negocian plazos como si de ellos dependiera el futuro de la organización. Y eso es solo la punta del iceberg.

La obligación de programas estructurados de voluntariado en las escuelas —públicas y privadas— debería estar en el centro del debate sobre la educación y la formación de jóvenes. En un mundo marcado por la polarización, la desigualdad y el individualismo excesivo, la escuela no puede ser solo el lugar para el examen, la nota y el examen de ingreso.

Durante años, el agua embotellada se ha percibido como una opción más segura, más saludable e incluso más premium que el agua del grifo. Sin embargo, cuando analizamos su impacto real, ambiental, económico y hasta cultural, la pregunta ya no es si existen alternativas, sino por qué seguimos eligiéndola.

Tengo la impresión de que desde el COVID el día a día es una vorágine de hacer mil cosas, como si tuviéramos un miedo atroz a que nos volvieran a confinar por una pandemia mundial. Esa sensación, que no solo se ha consolidado, sino que se ha multiplicado desde entonces, hace que cada día sea más difícil levantar la mirada y poner el foco en algo más que no sean los millares de quehaceres, rutinas y propósitos a los que aspiramos llegar.

El turismo se enfrenta a un reto decisivo: seguir siendo motor económico sin agravar la presión sobre los recursos naturales, el territorio y la vida cotidiana de los destinos. En ese contexto, la innovación tecnológica está dejando de ser solo una herramienta de eficiencia o comercialización para convertirse en una palanca de sostenibilidad. La clave ya no es únicamente atraer más visitantes, sino gestionar mejor su impacto.

Menos de nueve meses, ese es el plazo para la implantación de los planes de movilidad al trabajo. La reciente aprobación del Real Decreto-ley 7/2026 marca un antes y un después en la gestión de la movilidad al trabajo en España. No estamos ante un simple ajuste normativo, sino ante una aceleración clara de la agenda empresarial en materia de movilidad sostenible y por ende de sostenibilidad. Donde antes había margen, hoy hay urgencia. Donde antes había planificación a medio plazo, hoy hay un reloj en marcha.

Durante los últimos años, la Agenda 2030 ha actuado como un potente vector de transformación del discurso empresarial. Ha obligado a las organizaciones a incorporar la sostenibilidad, el impacto social y la gobernanza responsable en su relato institucional y en sus sistemas de reporte. Sin embargo, a medida que nos acercamos al final del horizonte temporal, la cuestión verdaderamente relevante ya no es cuánto se ha reportado, sino cómo se ha gobernado.

Estamos inmersos en un tiempo en que el valor que generamos es directamente proporcional a la eficiencia. Si analizamos qué significa esta palabra que ha pasado a ser la protagonista de esta era, debemos entender que es la capacidad de lograr resultados u objetivos deseados utilizando la menor cantidad posible de recursos, como tiempo, dinero, energía o materiales.

La soberanía energética no depende solo de producir más energía, sino de cómo gestionamos el agua, las materias primas y el territorio. Estos factores, a menudo invisibles, son clave para la estabilidad económica ante crisis externas.