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Un informe de Oxfam Intermón alerta de que miles de trabajadoras del hogar y los cuidados llegan al final de su vida laboral tras décadas de precariedad, bajos salarios y problemas de salud derivados de un empleo marcado por la desigualdad y la falta de reconocimiento.
El coste oculto de los cuidados: precariedad y pensiones insuficientes para miles de mujeres

Las trabajadoras del hogar y de los cuidados encaran la jubilación en una situación de gran vulnerabilidad económica y social. Según un nuevo informe de Oxfam Intermón, más de 158.000 mujeres mayores de 55 años que trabajan en este sector se acercan al retiro sin garantías de poder acceder a una pensión contributiva suficiente tras años de empleo precario y derechos limitados.

El estudio, titulado Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las trabajadoras de hogar y cuidados, advierte de que únicamente el 45,9% de estas trabajadoras logrará acceder a una pensión contributiva. Además, la organización estima que el 14% llegará a la edad de jubilación sin ningún tipo de prestación, una cifra que aumenta hasta el 25,4% entre las mujeres migrantes.

Según explica la investigadora y autora del informe, Nerea Boneta, citada por la organización, esta situación “no responde a trayectorias laborales individuales fallidas”, sino al resultado de desigualdades acumuladas en “un sector feminizado, precarizado y racializado”.

Salarios bajos y pobreza persistente

El informe de Oxfam Intermón también pone el foco en las condiciones económicas que atraviesan estas trabajadoras antes incluso de jubilarse. Las mujeres mayores de 55 años encuestadas declaran ingresos medios de 940 euros mensuales, por debajo del salario mínimo y del umbral de la pobreza.

La situación habitacional agrava aún más esta realidad: casi el 65% vive de alquiler y destina más del 40% de sus ingresos al pago de la vivienda. Además, el 42% reconoce haber retrasado pagos de alquiler o hipoteca durante el último año, mientras que el 87% afirma no poder afrontar un gasto imprevisto de 600 euros.

En el caso de las trabajadoras ya jubiladas, la situación tampoco mejora. Sus ingresos apenas alcanzan los 710 euros mensuales, aproximadamente la mitad de la media de las personas jubiladas en España.

El informe atribuye esta precariedad a factores estructurales como la informalidad laboral, el empleo parcial involuntario, la temporalidad o las lagunas de cotización acumuladas durante años. También advierte de que estas desigualdades afectan especialmente a las trabajadoras migrantes.

El desgaste físico y emocional de los cuidados

La investigación refleja además un fuerte deterioro de la salud física y mental entre las trabajadoras del hogar y cuidados. El 72% asegura sufrir dolores de espalda, mientras que más del 65% afirma padecer estrés y cerca del 60% ansiedad.

El uso continuado de productos químicos también tiene impacto en la salud: un 32% señala problemas cutáneos derivados del trabajo.

El informe recoge testimonios de trabajadoras que describen el desgaste acumulado tras décadas dedicadas a tareas domésticas y de cuidados. Una de ellas, Brenda, trabajadora colombiana de 67 años, explica las consecuencias físicas del trabajo continuado: dolores articulares, problemas de columna y artrosis derivados de tareas repetitivas y exigentes.

La precariedad también condiciona el acceso al descanso y a la salud. Dos de cada tres mujeres encuestadas reconocen haber acudido a trabajar estando enfermas y ocho de cada diez afirman tomar medicación para poder soportar la jornada laboral. Además, cerca de una de cada diez asegura haber sido despedida tras coger una baja médica.

Reclamaciones para una jubilación digna

Ante esta situación, Oxfam Intermón reclama medidas integrales que permitan garantizar derechos laborales y una jubilación digna para las trabajadoras del hogar y cuidados. Entre sus propuestas figuran el reconocimiento de enfermedades profesionales y de la penosidad del trabajo, la posibilidad de acceder a jubilaciones anticipadas o parciales y la compensación de lagunas de cotización.

La organización también pide reforzar las inspecciones laborales, asegurar la cotización por salario real y culminar la equiparación de derechos con el Régimen General. Asimismo, considera clave avanzar en la reforma de la Ley de Dependencia para fortalecer los servicios públicos de cuidados y profesionalizar el sector.

Según concluye Nerea Boneta en el informe, el escaso reconocimiento social de los cuidados sigue alimentando la precariedad material y simbólica de quienes sostienen estas tareas esenciales.

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