El Consejo de Ministros da luz verde a una nueva hoja de ruta para acelerar la transición hacia un modelo productivo circular, más eficiente en el uso de los recursos y alineado con la descarbonización de la economía.
Matt Seymour
El Consejo de Ministros, a iniciativa del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha aprobado este martes el II Plan de Acción de Economía Circular (PAEC). El documento moviliza una inversión estimada de 1.884,89 millones de euros e incluye 105 medidas que la Administración General del Estado desplegará para impulsar un modelo económico circular y bajo en carbono.
El Plan involucra a 12 ministerios y más de 40 unidades directivas, y tiene como objetivo cumplir las metas fijadas en la Estrategia Española de Economía Circular de aquí a 2030. Su diseño integra propuestas del Consejo Asesor de Economía Circular —espacio de cooperación público-privada con presencia de administraciones, empresas, sindicatos, ONG, organizaciones de consumidores y el ámbito académico—, además de las aportaciones recogidas durante el proceso de consulta pública, según informa el MITECO.
Cinco ejes para transformar producción, consumo y recursos
Al igual que su antecesor, el II PAEC se estructura en cinco grandes ejes de actuación, a los que se suman líneas y medidas transversales que refuerzan su enfoque social, territorial y ambiental.
Producción sostenible: el primer eje pone el foco en el ecodiseño y el rediseño de procesos y productos para reducir impactos sobre el clima, la biodiversidad y la contaminación. Entre las prioridades figuran la eficiencia en el uso de recursos, la prevención de residuos, la durabilidad y reparabilidad de los productos, el uso de materias primas secundarias y la reducción de sustancias nocivas, facilitando así el reciclaje y modelos productivos más sostenibles.
Consumo responsable: el Plan apuesta por cambiar los patrones de consumo para disminuir la huella ecológica y superar el modelo lineal de “extraer, producir, usar y tirar”. En este ámbito, se subraya el papel clave tanto de las personas consumidoras como de las Administraciones Públicas, especialmente a través de la compra pública verde.
Gestión de residuos: se refuerza la aplicación de la jerarquía de residuos, priorizando la prevención, la reparación, la preparación para la reutilización y el reciclaje. Como novedad, el Plan incorpora una dimensión internacional y de cooperación al desarrollo, orientada a promover una gestión de residuos que proteja la salud humana y los ecosistemas a escala global.
Materias primas secundarias: las medidas buscan reducir la extracción de recursos no renovables reincorporando materiales procedentes de residuos al ciclo productivo. Este enfoque contribuye a mejorar la competitividad empresarial, fortalecer la autonomía estratégica y reducir la dependencia de proveedores externos.
Reutilización y depuración del agua: el último eje promueve un uso más eficiente y sostenible del agua, compatible con la protección de los ecosistemas acuáticos y la innovación en la gestión del recurso hídrico.
Gobernanza, transición justa y enfoque de género
El II Plan introduce además medidas transversales organizadas en cuatro dimensiones clave:
Gobernanza, para reforzar la coordinación institucional a través de la Comisión Interministerial de Economía Circular y el Consejo Asesor.
Transición justa, que reconoce la economía circular como palanca para crear empleo y transformar sectores productivos.
Reto demográfico, integrando la circularidad como respuesta a los desequilibrios territoriales.
Género, con el objetivo de asegurar impactos positivos desde esta perspectiva, ya que la economía circular mejora la protección de la salud y las condiciones laborales, con beneficios específicos para las mujeres.
Innovación, sensibilización y empleo
Entre las líneas de actuación transversales, destacan las orientadas a investigación, innovación y competitividad, que impulsan nuevas tecnologías, modelos de negocio circulares, ecodiseño, reparación y reciclaje, además de la colaboración público-privada y la inversión en I+D+i.
La línea de participación y sensibilización busca implicar a los agentes económicos y sociales y concienciar sobre los impactos del actual modelo lineal, mientras que la de empleo y formación pone el acento en la capacitación y la creación de puestos de trabajo ligados a la economía circular.
El proceso de elaboración del Plan incluyó un trámite de información pública que se tradujo en 1.441 alegaciones presentadas por 79 entidades y personas, lo que permitió enriquecer el texto final.
Una palanca clave del Plan de Recuperación
El impulso a la economía circular es uno de los pilares del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, por su capacidad de aplicarse a todos los sectores y etapas del ciclo productivo. El Gobierno considera que este enfoque refuerza la competitividad industrial, genera empleo de calidad y avanza hacia una sociedad más consciente del impacto ambiental del modelo económico.
La transición hacia una economía circular se presenta así como una necesidad ambiental urgente y una oportunidad económica. Su éxito, subraya el Ejecutivo, dependerá de la implicación conjunta de Administraciones, empresas, tercer sector y ciudadanía, en un camino que aspira a consolidar a España como referente en sostenibilidad y transición ecológica.