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Ganar y ganar dinero sin más ya no está de moda. Un ejemplo es Farmidable. Un nuevo modelo de distribución de producto local y de temporada que se ha hecho realidad mediante una ronda de aumento de capital a través de crowdfunding de la Bolsa Social
“Hemos pasado del modelo empresarial de Mario Conde al de Muhammad Yunus”

La inversión de impacto en España se ha democratizado, José Moncada ha tenido mucho que ver en esto. Es el director general de la Bolsa Social, la primera plataforma autorizada por la CNMV en España que conecta inversores y empresas de impacto. A través de ella, los inversores adquieren acciones o participaciones en el capital de este tipo de organizaciones.

Están en plena campaña con tres empresas: Auara, una marca de agua mineral de calidad, en botellas de material 100% reciclado, que existe para llevar agua potable a personas necesitadas; Braibook, tecnología disruptiva que convierte al código Braille cualquier documento electrónico; y Mercatrace, un plataforma tecnológica que permite al consumidor conocer el recorrido de los alimentos. Entre tanta vorágine, buscamos un hueco y nos reunimos el Impact Hub de Madrid con José Moncada.

¿A qué cree que se debe este auge de la inversión de impacto social?

Es un fenómeno relativamente nuevo y está creciendo porque hay una mayor sensibilización por parte de los inversores que quieren invertir de acuerdo a sus valores. La crisis económica y la tecnología han acelerado este cambio de mentalidad. La profesionalización del impacto social es también un hecho clave, en otros países es una inversión muy conocida y significativa. En España parece que cuesta un poco, el inversor español es todavía muy tradicional y dice: “O invierto en serio, entre comillas, mirando al precio-rentabilidad riesgo-beneficio o hago filantropía”.  Esta muy bien todo esto, pero hay algo en medio que es la inversión de impacto social: apostar por proyectos que tienen un potencial de ofrecer rentabilidad y además tienen la misión de mejorar nuestra sociedad y cuidar el planeta.

Ponen mucho hincapié a nivel comunicativo en que no se debe invertir en la Bolsa Social para especular o para el corto plazo. A pesar de esta información detallada, ¿hacen estudios de riesgos de los inversores?  

Somos la primera plataforma de financiación participativa (crowdfunding) autorizada por la CNMV en España. Se nos aplica la ley de Fomento de Financiación empresarial y debemos distinguir dos tipos de inversores.

Primero los acreditados, que son más bien de carácter profesional que saben muy bien donde se meten, y aquellos que nos demuestran que tienen un contrato de asesoramiento financiero que cubre este tipo de operaciones  o que tienen más de 50.000 euros de renta anual o un patrimonio financiero superior a 100.000 euros y que entienden los riesgos. Estos pueden invertir sin límite de cantidad. Los que no están acreditados son por defecto todas las personas físicas que no nos digan nada, tienen un limite de 3.000 euros por proyecto y 10.000 euros por proyecto al año. Evidentemente, no podemos hacer una due diligence de cada inversor. Pero ya existen esos limites para los inversores minoristas, no obstante si son gente que saben donde se mete y quieren invertir más dinero y tienen estas circunstancias que mencionaba antes pueden solicitarnos que les tratemos como inversor acreditado y podrían invertir por encima de esa cantidad.

El objetivo del equity crowdfunding es democratizar la inversión: permitir que mucha gente a partir de 500 euros pueda convertirse en socio de empresas jóvenes que están comenzando. La clave y lo que hacemos es ser muy transparentes y claros, cuando alguien entra se le advierte de los riesgos de una inversión. Esto es apostar por empresas jóvenes que están en sus primeros años, con mucha claridad decimos que no se invierta dinero que necesites, invierte el que te sobra. Aquí no hay letra pequeña, todo es clarísimo.

De nuevo, la clave está en seleccionar bien las empresas que van a la plataforma. Tenemos un proceso muy riguroso de selección, hemos examinado unos 150 proyectos y hemos elegido solo a un puñado.

campana bolsasocial

Campaña de financiación con fecha del 10 de marzo

 

¿Cuáles son los focos de atención de los inversores de impacto en España?

El perfil inversor del impacto social es muy diverso, la inversión de impacto social es transversal. Tenemos la salud, la educación, integración social, medio ambiente, economía circular, energías renovables… El perfil del inversión varia naturalmente. Vemos que hay mucho interés por la economía verde, el consumo responsable, la innovación en el terreno de la salud, la alimentación sana y luego otros que están interesados solo en tecnología con impacto social.

Nacieron en 2015 y en este tiempo han cerrado a través de la plataforma cuatro campañas de inversión en proyectos de inversión social– Utopic_us, Nostoc Biotech, WhatsCine y Farmidable-  por un total de 888.500 euros. ¿Cómo están evolucionando estas empresas?

No solo somos una plataforma de “equity crowdfunding”, somos una comunidad de inversores y de empresas con impacto social. Por lo tanto, se crea un espacio en la Bolsa Social para la empresa y ahí se van comunicando periódicamente con sus inversores, ahora socios. Estos últimos también hablan con la empresa, proponen cosas, sugieren comentarios o exponen sus dudas.

WhatsCine acaba de abrir su sucursal en EEUU que era para lo que quería su ampliación, algo muy positivo; Nostoc, ha cumplido su plan de negocio y sigue expandiendo su red comercial; Farmidable, cerramos hace poco la ronda y ha sido muy bonito ver cómo los propios inversores le ayudan a crecer; y Utopic_us está también a pleno rendimiento: creando espacios y actividades.

Las empresas de impacto suelen tener una composición de socios más heterogénea que las empresas tradicionales, ¿cambia su manera de gestionarlas?

Nos importa mucho que los socios de las empresas estén bien informados de la evolución de la empresa. Pero, la financiación participativa permite tener socios desde muy poco dinero desde 500 euros y puedes tener muchos socios. Entonces, lo que hacemos es sindicar a todos los socios en torno al inversor de referencia que es el que más aporta a la ronda y él es el que representa a los inversores - socios de la empresa en la compañía. Éste vota en su nombre en las juntas y en el consejo. Por eso, hay determinadas materias en el pacto de socios que exigen el voto favorable de este inversor que representa a todos los inversores de la bolsa social. Hay que subrayar que está ese espacio que se queda en la bolsa social, esa comunicación que es bidireccional que continúa después de la ampliación de capital. Ahí, las empresas van presentando a sus inversores sus resultados; tanto económicos como de impacto social de manera periódica.

¿Se puede hablar del Buen Gobierno en las empresas de impacto social?

Hay que tener en cuenta que son empresas que se encuentran en fases iniciales, evidentemente tienen en su ADN el tema de la transparencia y la participación. Pero todavía no están para ciertas cosas como para tener un comité de nombramientos, auditorías, diversidad en los Consejos… Eso sí, son empresas que por naturaleza tienen sensibilidad hacia estos temas de Buen Gobierno. Las empresas sociales son mucho más resilientes que las convencionales en caso de dificultad, la gente está mucho más motivada porque hay una misión social.

¿Cuál es la mejor manera de que aparezcan más inversores para un determinado proyecto?

Los proyectos son los protagonistas de su ronda de financiación, tienen que estar muy activos y conseguir movilizar a su base de gente (inversores) para generar confianza en el proyecto. Hay que ir más allá de las famosas tres “f” : family, friends and fans para el éxito de la campaña.

Acaban de presentar tres nuevas campañas de inversión de la Bolsa Social: Auara, Braibook y Mercatrace. Ustedes recibirán cientos de propuestas de emprendedores sociales al año, ¿cómo ve el estado del emprendimiento social en España?

No estamos tan evolucionados como Francia o Reino Unido, pero hay proyectos muy interesantes con mucho talento y con ganas de cambiar las cosas. La gente joven tiene metido esto en su ADN, ya no se lleva eso de hacer la pasta por la pasta. Hemos pasado del modelo empresarial de Mario Conde al de Muhammad Yunus. Vemos que hay muchísimo potencial en España, ahora lo que tiene que acompañar son los inversores, que los tradicionales den más el paso hacia la inversión de impacto.

¿Y cuál es la clave para concienciar a estos inversores tradicionales?

Con casos de éxito, haciendo las cosas bien con profesionalidad y rigor y poniéndoselo muy fácil. En la Bolsa Social damos mucha información de los proyectos que seleccionamos, uno puede ver datos sobre el modelo de negocio, plan financiero, equipo que hay detrás, el impacto social, el mercado… A golpe de tres clicks puede convertirse en socio de estas empresas. Ahí es donde hemos trabajado mucho para hacerlo muy fácil.

¿Cómo se puede fomentar desde las administraciones públicas las inversiones de impacto social?

Estaría muy bien que se integraran en España programas de fomento de la inversión de impacto social como los hay en Reino Unido. Allí hay un paquete de beneficios fiscales muy interesantes para aquellos inversores que asuman el riesgo de apostar por este tipo de inversiones. Aquí no hay nada en ese sentido, vale la pena crear un marco jurídico favorable.

Por otro lado, el G8 enunció una serie de recomendaciones para impulsar la inversión de impacto social que esos países y los de nuestro entorno han ido aplicando. En España no se ha hecho nada, no podemos quedarnos atrás. A través, de la Red Española de Impacto Social (REDIS) -él es su presidente- estamos promoviendo la concienciación frente a las administraciones públicas de que existe esa tendencia internacional a favorecer la inversión de impacto social como una herramienta que colabora a resolver los problemas sociales y medioambientales.

La pregunta que no podía faltar: ¿qué es más rentable las inversión de impacto o la tradicional?

Normalmente se piensa que la inversión de impacto social es menos rentable que la tradicional, pero aquí hay que definir varias cosas. Primero, qué entendemos por rentabilidad; para algunos inversores la rentabilidad no es sólo lo económico, sino lo económico y además el impacto social que estoy produciendo. Eso es más difícil de medir. En segundo lugar, no siempre la inversión de impacto social es menos rentable que la convencional. The Global Impact Investing Network hizo en 2015 un informe que estudió fondos de capital riesgo inferiores a 100 millones de euros, ahí comparó los fondos tradicionales con los de inversión de impacto social. Estos últimos daban una tasa entera de retorno del 9,5% frente a los convencionales que era del 4,5%. Esto no quiere decir que siempre sea así, pero lo que quiero decir es que hay evidencias potentes que muestran que la inversión de impacto social puede ser tan rentable o más como la convencional. A nosotros nos gustan los proyectos que unen las dos cosas, que rentabilidad e impacto estén ligados. Cuanto más actividad tenga esa empresa y más venda, mayor impacto tendrá y más rentable será. No siempre el impacto social está reñido con la rentabilidad.

@ignaciocayetan 

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