Cuando pensamos en los sectores con mayor impacto ambiental, solemos pensar en la industria, el transporte o la construcción. Las artes escénicas, en cambio, rara vez entran en la conversación. ¿Cuánto contamina realmente una gira teatral o un festival? Durante años, cuestiones como el transporte de equipos, las escenografías complejas, el consumo energético intensivo y los materiales que, en muchos casos, acaban desechados tras pocas funciones, han estado fuera de los focos. Pero eso ha cambiado.