El mundo destina actualmente menos de una cuarta parte de los recursos necesarios para recuperar las tierras degradadas, pese a que la inacción ya cuesta al menos 878.000 millones de dólares cada año. Según Naciones Unidas, restaurar estos ecosistemas podría generar alrededor de 1,8 billones de dólares en beneficios anuales y devolver entre siete y 30 dólares por cada dólar invertido.